A ti, que nos contemplas esta noche de Martes Santo en las calles de Almería:
Nosotros, los jóvenes de la Hermandad del Santo Cristo del Perdón, salimos hoy a tu encuentro. No venimos a realizar una simple representación del pasado ni a pasear un madero vacío. El Vía Crucis que hoy recorremos en nuestra ciudad nos habla de historias entrelazadas: la historia de la Pasión de Jesús y la historia de tantos hombres y mujeres que, hoy en día, transitan por su propio calvario. Tal vez seas tú uno de ellos.
Hoy caminamos a la cruz, caminamos junto a la cruz en silencio pero sabiendo que es un camino de amor. Porque ponerse en camino hacia la Cruz es recordar que esta no es un fracaso, sino el signo más grande del amor entregado. Cristo nos amó hasta el extremo, demostrando que la cruz es, en realidad, el modo de amar propio de Dios.
Esta noche queremos dar testimonio de dos realidades que transforman el mundo: el PERDÓN y el AMOR.
Al mirar a nuestro Cristo del Perdón, recordamos que Él supo perdonar a quien lo negó y amar a quien lo traicionó. En una sociedad a menudo herida por el rencor, nosotros elegimos el perdón. ¿Difícil verdad? Sabemos que la fuerza nos viene de la cruz y que en ella se esconde el secreto de la verdadera PAZ.
Pero este camino también nos exige acción. Llevar la cruz y acompañar a Cristo significa que hoy, ¡todos debemos ser cirineos! Significa no ser indiferentes ante el sufrimiento ajeno, ante aquellos aplastados por la depresión, la soledad, la violencia o la explotación.
Significa ser como María, la madre del crucificado, que, aun con el corazón profundamente herido por el dolor, permaneció de pie junto a su Hijo. Con humildad, paciencia y una fe firme. María nos muestra que incluso en medio del sufrimiento es posible mantenerse fiel y confiar en Dios. Ella nos enseña a no huir del dolor y a acompañar hoy con nuestra presencia y amor a cada hermano que sufre y acercarnos a él con compasión.
Seguir a Jesús esta noche no es solo querer ser mejores, no es para presumir de nada, es querer ser diferentes. Como jóvenes, apostamos por un mundo nuevo donde brille la generosidad antes que el egoísmo, y la vida antes que la muerte, porque la juventud no es solo una edad, sino una actitud del corazón, una forma de vivir la fe con alegría, con esperanza, con ilusión. Creemos firmemente que no hay mayor grandeza que la vida ofrecida por los demás.
A ti, que nos observas desde la acera, te invitamos a no ser un simple espectador. No te quedes mirando la cruz desde lejos. Únete a nosotros en este empeño. Deja que el perdón limpie tu
corazón y que el amor guíe tus manos para levantar al caído. Es el momento de actuar, de levantar al otro y también de dejarte levantar por el AMOR y por el PERDÓN.
Que esta noche de Martes Santo, al ver pasar al Cristo del Perdón, tu corazón también se ponga en marcha. Porque este es nuestro testimonio: el Camino a la Cruz, es siempre, un Camino de Amor.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. (Jn 15,13)
